La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético cumple cuatro años promoviendo la transición energética

La defensa de una transición energética socialmente justa y ambientalmente sostenible, basada en las energías renovables, la eficiencia, el ahorro y la soberanía energética, son los objetivos perseguidos por esta plataforma ciudadana, a los que se suma la lucha contra la pobreza energética y la denuncia del Oligopolio eléctrico en España.

Se cumplen cuatro años desde la creación de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético (Px1NME), un movimiento horizontal de carácter abierto e inclusivo que agrupa, a día de hoy, a más de 400 organizaciones y casi 4.000 personas, y que cuenta con veinte nodos territoriales repartidos por todo el Estado. La Px1NME nació en un momento en el que se atisbaban políticas energéticas muy desfavorables para las renovables, el medio ambiente y el empleo, políticas que han resultado aún más nocivas de lo que entonces se podía imaginar, y que no han hecho más que reforzar la idea de que otro modelo energético es posible y, sobre todo, necesario.

La Px1NME hoy celebra, además de su aniversario, el cambio producido en la errónea percepción que muchos ciudadanos tenían sobre nuestro sistema energético: la opinión pública está más informada y es más crítica, la clase política se está convenciendo de la necesidad de una transición energética, y sobre todo, el movimiento ciudadano continúa avanzando hacia unos objetivos cada vez más próximos.

Sin embargo, no podemos celebrar el encarecimiento progresivo de la factura eléctrica, la imposición de la normativa de autoconsumo eléctrico más restrictiva del mundo, el incumplimiento en tiempo y forma de la transposición de las directivas europeas de eficiencia energética y renovables, la inseguridad jurídica y la retroactividad en los recortes a la retribución de las plantas de energías renovables.

No es motivo de celebración que nuestro país esté aumentando sus emisiones de CO2 en vez de reducirlas, como marca la senda de los acuerdos de París en la COP21.

Tampoco se puede celebrar por muchos motivos la enésima reforma eléctrica del Gobierno del PP, fundamentalmente por el freno que impone al desarrollo de las energías renovables y el autoconsumo, y porque no aborda adecuadamente los problemas sectoriales, sociales, medioambientales y geopolíticos.

Es necesario seguir trabajando para convencer a los gobernantes de que les conviene más una alianza con la ciudadanía y con el medio ambiente, y de que la sostenibilidad sólo puede ir de la mano del concepto del bien común y no de los intereses de una minoría más allá de todo control democrático.

En este momento de acuerdos, de pactos, de consensos, queremos que estas cuestiones estén presentes en el debate político, que se tengan en cuenta las opiniones de los diferentes actores del sector y que se coloque a la ciudadanía en el centro de la gestión y auto-producción de la energía que consume.

Celebramos entonces que el integrar, durante cuatro años ya, toda la ilusión y el trabajo de tantas personas y organizaciones nos ha permitido crear un movimiento social imparable. Estamos convencidos de que el sentido común se acabará imponiendo y la transición energética que ya está en marcha en muchos otros lugares del planeta llegará a nuestro país más pronto que tarde, para generar actividad económica y empleo, y ayudar a paliar los graves problemas climáticos que nos amenazan.