Actualmente Carnes Desiderio cuenta con 7 naves industriales y 10 vehículos propios. En estos más de 10 años de vida han ido creciendo en su apuesta continua por el producto nacional. Da empleo a más de 23 trabajadores, plantilla que incrementa dependiendo de la época del año. Además, ahora, a la sala de despiece han sumado una nueva pata, la de ser ganaderos.
Ya estamos terminando el año. ¿Qué valoración haces?
El año ha ido mejor de lo esperado ya que la incidencia en cobros que teníamos, por culpa del COVID-19, se ha solventado.
¿Tenéis miedo a esta nueva variante del virus que se está produciendo?
El problema es que todo esto genera inestabilidad. La campaña de navidad se va a ver afectada porque de hecho ya nos están cancelando encargos y otros clientes, lo que están haciendo, es retrasar los pedidos.
El ser tan dependientes de las materias primas de fuera y con la crisis que estamos viviendo, ¿tiene que servir para minimizar de una vez por todas este déficit que tenemos en la balanza comercial?
Yo te hablo de las carnes, que es de lo que yo se. Para situarnos, y aunque a mucha gente le extrañe, fuera nos llaman los analfabetos de Europa, porque tenemos la conciencia muy confundida. Aquí tenemos grandes recursos naturales y sin embargo no paramos de valorar más lo de fuera. Mientras en Europa se aprovecha el 100 % de la vaca y se comercializa a buen precio, en nuestro país solo nos quedamos con el chuletón, entrecot y solomillo. Por esos pedimos mucho a Europa pese a que nos sobra mucho magro, al no tener esa cultura gastronómica. En Centroeuropa hacen infinidad de platos con otro tipo de corte. Mientras, en nuestros restaurantes la carta es muy básica pese a tener la oportunidad de hacer platos más elaborados con esa carne de “segunda” para completar la carta, y que a su vez nos llevase a depender menos de Europa. Es decir, no necesitamos más carne, sino aprovechar mejor lo que tenemos y de esa forma ser menos dependientes.
Eso será también culpa de lo que pide el cliente…
Sí porque se llena la boca a la hora de hablar del Angus, del Wagyu… Pero aquí tenemos la carne de Cachena, que es la mejor del mundo por su contenido en Omega 3, propiedades y por su propia textura y no se valora tanto… Creo que tenemos que mirar más por lo de aquí, que es tan bueno o mejor que lo de fuera.
¿Qué se está haciendo mal para que esto no pase?
Desde la parte de debajo de la pirámide, como pueda ser una escuela de hostelería, no se está potenciando la utilización de estos productos. Además, hay que mejorar la comunicación y marketing.
Una empresa como la vuestra que trabaja con productos tradicionales, ¿cómo ve las nuevas tendencias de la sociedad?
El consumidor tiene que ser libre para elegir y hay que respetar todo. Lo que nosotros no podemos tolerar es que nos digan que la carne es mala. Bajo mi punto de vista, desde luego, la alimentación tiene que ser variada. Todo es malo o bueno según los excesos que se cometan.
¿Cuáles son las principales reclamaciones que harías actualmente a la Administración?
Da mucha rabia que la picaresca española siga saliéndose con la suya. Mientras unos nos comimos la calle cuando salimos del cierre por el COVID al borde de la ruina, otros aprovecharon a quedarse parados para no potenciar la venta y recibir mas ayudas. Incluso hubo quien cerró sus empresas para luego abrir otras libres de deudas… Lo que la administración tiene que hacer es vigilar con fuerza esto y que las ayudas vayan realmente a quien se las han ganado, porque sino, no saldremos de esta.
¿Crees que el pertenecer a una asociación como FROZEN os puede ayudar en vuestras reclamaciones?
Por supuesto. Es algo que quedó patente en el Segundo Congreso Anual, porque se respiró mucha unión dentro del sector de los congelados.
Se habla mucho de la España vaciada. ¿Cuáles son los principales problemas a los que os enfrentáis?
Hay muchos pueblos que solo viven del turismo y hay que ayudarles para que salgan adelante. Son muchos los servicios que han cerrado con la pandemia y no se les ha echado una mano. Hay que invertir en estas zonas para que la gente no se vaya y exista facilidad a la hora de crear empresas.
¿Cuáles son los nuevos retos a los que os enfrentáis?
Pues al hablar con nuestros clientes siempre andaban pidiéndonos carnes de muchas partes de España. Así que antes de la pandemia, compramos una pequeña finca para tener nuestros propios bueyes de diferentes razas y ser productores. La verdad es que estamos muy contentos con los resultados. Y luego tenemos que concienciar para trabajar en platos mas elaborados con otro tipo de corte.