Englobada dentro del sector de “Fast Casual”, pizzerías Pomodoro se fundó en 2011 por dos hermanos: José Carlos y Manuel José Vivas. Su experiencia iba más allá de los 20 años en el sector de la alimentación, eso sí, ligada a asadores y no a la comida italiana, pero la crisis les obligó a reinventarse. Hoy hay 128 establecimientos.
Nacisteis de la anterior crisis y estamos actualmente en una nueva. ¿Qué similitudes o diferencias presentan la crisis de 2008 y esta post COVID-19 con un importante encarecimiento de la energía, transporte y materias primas?
En el 2008 hubo una crisis ligada al sector financiero que afectó a todos los sectores con diferente intensidad, fue más larga y continuada que la actual, que viene de una situación de emergencia sanitaria mundial que prevemos intensa y breve. Esperemos que la crisis de precios y materias primas tan sólo se deba al ‘rearanque’ de la economía del mundo tras la Covid.
¿Son las crisis económicas un buen momento para reinventarse?
En cada crisis, los cambios son bruscos y nos sacan de la zona confortable…, un buen ejemplo ha sido la adaptación en la hostelería y retail con el Canal Delivery, en dos años hemos avanzado más que en los últimos 10 años.
En vuestra carta está todo a 3,90 €. ¿Es compatible vender volumen con calidad?
Por supuesto, evidentemente nos obliga a ser imaginativos y se ajustan escandallos y procesos para que el coste medio del producto sea el correcto. Evidentemente nuestro negocio se basa en la rotación y márgenes ajustados.
¿Qué os diferencia de otras franquicias que pueden ofrecer el mismo tipo de comida?
Ofrecemos comida italiana como en un ‘ristorante’ pero en un entorno de restauración de servicio rápido. La oferta es amplia, encuentras pizzas, pero también pasta, ensaladas, burgers, platos para compartir, etc… así como una cerveza helada en jarras que no se encuentra en otras cadenas ‘fast casual’
El que vuestro modelo de inversión sea de bajo coste, es un aliciente, pero también pude ser un riesgo por el tipo de empresario que pueda llegar a él, ¿no?
La selección de los franquiciados es clave en cualquier franquicia, cada una tiene que entender bien cual es su objetivo. A día de hoy la marca tiene un nivel muy bajo de fracasos y la mayoría de los franquiciados han invertido en más de un restaurante al haber tenido un retorno de inversión más rápido que en otras cadenas.
Pese a la situación que hemos vivido: ¿sale el sector de la restauración fortalecido?
Es un hecho que el sector de la restauración organizada ha sufrido mucho, pero al haber contado con más apoyo financiero que la restauración independiente va a ganar cuota de mercado e importancia dentro del sector de la restauración.
¿Cuál es la clave de vuestro éxito?
Oferta muy clara y sencilla. Procesos y operaciones igual de sencillos y una relación calidad, cantidad, y precio inmejorable.
Uno de los objetivos más importantes para el sector de los congelados es el mostrar al gran público la calidad de sus productos. ¿Cuál es tu visión sobre este sector?
Para más público en general cada vez, la congelación de un alimento antes de su cocinado es una garantía sanitaria y de calidad como ocurre con los pescados. Pescados, poco a poco se impone esta mentalidad, es cuestión de tiempo…
¿Es compatible la comida congelada con la calidad?
Es indiscutible. El proceso de congelación no afecta a la calidad de los productos que se han elaborado, tampoco al sabor. La congelación ‘en origen’ garantiza la calidad.
¿Se es consciente por parte de la sociedad de la cantidad de comida congelada que se consume en un restaurante, incluso en aquellos que ofrecen producto de alta gama?
Posiblemente menos de lo que el sector del congelado quisiera…. Es verdad que la restauración no ‘alardea’ del uso del congelado ante el consumidor, pero a medida que se extienda el uso de los productos por el gran público habrá más transparencia en toda la cadena.
¿Con cuánto producto congelado trabajáis vosotros?
Con un alto porcentaje de productos. Con el producto congelado nos aseguramos trazabilidad, homogeneidad de producto y ganamos en fechas de caducidad, que al usar plataformas intermedias logísticas se hace indispensable.
¿En qué aspectos habéis evolucionado más?
Cada vez más, hablamos con nuestros proveedores para hacer productos ‘a medida’ para nuestra cadena y colaboramos con ellos para darle un feed-back directo con lo que le gusta al público o no.
¿Cómo os planteáis el futuro?
El futuro es de crecimiento en número de establecimientos tanto en España como en Portugal, país donde tenemos muchas esperanzas tras nuestras primeras experiencias.