En vísperas de nuestro IV Congreso Frozen España, tenemos el placer de entrevistar a Natividad Luqui, una de las tres ponentes en la mesa de debate sobre distribución, trazabilidad y sostenibilidad del congelado. Como directora de Sostenibilidad, I+D+i, y Seguridad Alimentaria, nos muestra su perspectiva sobre el sector del congelado, la evolución en la calidad del producto, y la importancia de la I+D+i en estos.
¿Cómo ves la situación actual del sector del congelado?
El sector del congelado es un negocio de gran potencial y que, además, su consumo se ha visto incrementado en los últimos años.
Probablemente, la pandemia con sus limitaciones, restricciones y el precio del producto congelado, más competitivo que otras gamas, han favorecido que los consumidores lo hayan incorporado con más frecuencia en la cesta de la compra.
Estoy segura de que en vistas futuras seguirá creciendo y ofreciendo nuevos productos de valor añadido.
¿Dónde residen las fortalezas y oportunidades del sector?
Los productos congelados tienen importantes fortalezas como son la alta calidad y la seguridad alimentaria que ofrecen.
Los avances tecnológicos de la industria alimentaria de congelados permiten un procesado rápido y seguro. Este método de conservación permite disponer de productos fuera de temporada y cuya frescura, propiedades organolépticas y propiedades nutricionales queden intactas, por largos periodos tiempo. En mi caso, que es el de verduras congeladas, están como si fueran recién cosechados.
Además, la amplia gama de productos congelados disponibles en el mercado hace que todo consumidor pueda optar a una dieta variada y equilibrada durante todo el año ya que se procesan en el momento óptimo de calidad deseado (campaña, ciclo, etc. dependiendo del producto del que estemos hablando).
A todo ello le añadimos que son productos rápidos y fáciles de cocinar o de consumir (en el caso de los ready to eat) facilitando así la vida de las personas.
Como oportunidades podemos destacar que vivimos en un mundo globalizado, en continuo cambio y demográficamente creciente y que hay tantas oportunidades como nichos de mercado queramos/podamos abordar.
¿Cómo es tu labor como responsable de seguridad alimentaria y de proyectos I+D+i?
En primer lugar, algo que no es negociable y que todo consumidor como expectativa implícita espera cuando adquiere alimentos, es que le suministren alimentos seguros y, en segundo lugar, si puede ser, que al consumirlo le resulte agradable. Es decir, que sea un momento para disfrutar comiendo.
Mi papel en Gelagri, en el área de seguridad alimentaria junto con I+D+i, en algunas ocasiones responde a ambas demandas juntas. Otras, únicamente a la de seguridad alimentaria.
Mi labor como responsable de seguridad alimentaria consiste en garantizar la inocuidad de los vegetales que congelamos. Ello implica conocer la trazabilidad completa de todos los lotes de verduras que entran a la fábrica como materia prima y, para ello, previamente no sólo tenemos controlado el material vegetal del que procede (semilla/planta) sino también qué ha pasado a lo largo de todo el ciclo del cultivo desde el momento de siembra/plantación hasta su recolección, transporte y entrada a fábrica. Para ello, el equipo agronómico de la empresa se encarga de hacer un asesoramiento y seguimiento al 100% de las explotaciones y, en paralelo, seguridad alimentaria no sólo hacemos la formación a los productores en diversos ámbitos (BPA, reglamentarias, higiene y limpieza en campo, seguridad, etc) sino que también llevamos las inspecciones internas al 100% de las explotaciones que responden a nuestra norma interna VECONATUR (VErduras CONgeladas NATURales) y que, a posteriori, son auditados externamente por una empresa acreditada que certifica la norma interna y también el estándar FSA (farm sustainability assessment).
En cuanto a mi papel en la I+D+i puedo decir que abarca calidad, seguridad alimentara, procesos, sostenibilidad, campo, fábrica. Hay multitud de temáticas en las que se puede trabajar y ello hace que sea un trabajo dinámico, ilusionante, con nuevos retos y muy gratificante, salgan los resultados o no. Es cierto que en la empresa queremos resultados para “antes de ayer”; sin embargo, la ciencia es un proceso de fallo-error-acierto y hay veces que, incluso siendo acierto, puede que no sea el momento adecuado para ser aceptado por los consumidores o por el entorno.
¿Qué importancia cobra la I+D+i en este sector?
Desde mi experiencia considero que la I+D+i, en el sector del congelado, tiene una gran importancia. Quizás nos hemos acostumbrado a recibir la percepción del producto congelado, por parte del consumidor, como un básico y por ello nos esforzamos en demostrar que siempre se puede ofrecer algo diferente.
La industria debe ser capaz de ofrecer productos que van desde lo más tradicional a lo más innovador para proporcionar al consumidor nuevos sabores y experiencias. Además, los consumidores somos cada vez más versátiles y menos fieles por lo que nos gusta el reto de sorprendernos cada vez que compramos algo nuevo.
¿Por qué continúa esa imagen escéptica sobre el producto congelado?
Tradicionalmente, los consumidores siempre han tenido una mala percepción de los alimentos procesados puesto que en las definiciones más habituales encontramos expresiones como “no son naturales”, “llevan conservantes, aditivos, colorantes”, “son menos nutritivos y saludables que los frescos”. Otro factor negativo que impacta directamente en la imagen de la agroindustria, y también en la del productor, son las noticias sensacionalistas que derivan de las crisis alimentarias. Sin embargo, se trata de una percepción que está cambiado en los últimos años gracias a los esfuerzos comunicativos por ofrecer información de calidad, a la evolución de un consumidor preocupado por la salud y el bienestar y al interés, del mismo, por la cultura gastronómica y por conocer la historia y el origen de los productos que consume.
¿Cómo ponemos en valor la calidad del alimento congelado para el consumidor final?
Debemos destacar las propiedades tangibles del producto (aspectos visuales, sabores, seguridad alimentaria, calidad) pero también las intangibles, todas aquellas que no se aprecian directamente cuando adquirimos el producto, pero también han contribuido al valor añadido del mismo y que hacen que éste sea especial.
Detrás de cada alimento congelado hay un gran esfuerzo. La industria de los alimentos congelados requiere un enfoque integrado y profesional para el desarrollo del negocio, que permita asegurar la satisfacción del cliente, la calidad, la trazabilidad y la seguridad de sus productos y procesos. Para poner en valor la calidad del alimento congelado debemos aprender a comunicar correctamente los mensajes al consumidor y potenciar las fortalezas.
Es importante destacar la sostenibilidad de la empresa tanto social (esfuerzo de los equipos y de las personas involucradas en todo el proceso directo e indirecto así como la mano de obra generada y la riqueza que eso aporta al lugar en el que se encuentra la empresa) como medioambiental (comunicar los esfuerzos que hace la industria por optimizar todos sus procesos: llevar a cabo una economía circular, reducir las emisiones de GEI, gestionar un óptimo reciclado de los desechos, apostar por la I+D+i para reducir, reciclar, reutilizar, por dar lugar, cuando es posible, a subproductos). La económica se da por hecho, ya que la empresa busca ser productiva, competitiva y eficiente. Si no es sostenible, económicamente no funciona.
¿Cómo ves la evolución de la calidad en el alimento congelado?
La calidad alimentaria es el grado en el que un producto alimentario cumple con un conjunto de características o rasgos diferenciadores que cumplen con los requisitos, necesidades o expectativas establecidas por el cliente o consumidor. Por ello, la evolución de la calidad del alimento congelado irá en paralelo a la evolución de las demandas de los diferentes nichos de mercado.
Como consecuencia de la expansión de la economía mundial, de la liberalización del comercio de alimentos, de la creciente demanda de consumo, de los avances de la ciencia, de la tecnología y de las mejoras del transporte y las comunicaciones, el comercio internacional de alimentos congelados probablemente continuará aumentando y evolucionando.
¿Qué te parece ser parte de una mesa de debate sobre el producto congelado y el sector?
Estoy muy agradecida por haber recibido la invitación a esta mesa redonda en la que hay tanto talento y experto en la materia. Es una gran oportunidad para compartir problemas, soluciones, retos e inquietudes que nos aúnan y para establecer sinergias entre las diferentes empresas del sector del congelado.
¿Qué puedes aportar al debate desde tu experiencia en el sector?
Mi experiencia es más dilatada en la garantía de inocuidad de los procesos agrícolas y de la propia materia prima previa a su congelación: materias activas, metabolitos, microbiología, toxinas, malherbología, cuerpos extraños, entomología, fitopatología, etc. Es decir, garantizar que las verduras son seguras antes de su llegada a fábrica.