La noticia de la que todo el mundo habla esta última semana es, sin duda, la propuesta del Ministerio de Trabajo de reducir la jornada laboral a 38,5 horas semanales en este 2024, y a 37,5 en 2025. Una medida que puede afectar a las más de 12 millones de personas que trabajan actualmente 40 horas semanales en el sector privado. En este artículo desglosamos los detalles de esta propuesta, y la situación actual de las negociaciones entre Trabajo y la CEOE.
Hace unas semanas, el Ministerio de Trabajo dio un ultimátum a la patronal para presentar una alternativa a esta propuesta. En estos momentos, la propuesta de Trabajo implica que la reducción no se haría de forma inmediata, sino progresiva, pasando a 38,5 horas este año, y a 37,5 a partir de 2025. No obstante, el Ministerio ha modificado su propuesta para convencer a la patronal, ofreciendo flexibilidad sectorial, a sectores muy relacionados con el sector de nuestra asociación, como son la hostelería, la agricultura o el comercio.
Los empresarios quieren retrasar la efectividad de la medida hasta 2026 y piden incentivos para compensar la pérdida de horas laborales. El periodo transitorio para adaptar esta nueva jornada está siendo uno de los principales puntos de fricción en la negociación entre Trabajo y la CEOE.
La primera propuesta de Trabajo a la CEOE implicaba que las empresas distribuyeran de manera irregular la jornada laboral, para cubrir las necesidades estacionales. Actualmente, pueden variarla en un 10% para atender necesidades esenciales, y el Ministerio busca flexibilizar aún más este margen. No obstante, la CEOE ha rechazado la propuesta, al ser una propuesta transitoria, mientras que la Confederación quiere que sea permanente.
La propuesta de distribución irregular de la jornada, implicaría para sectores como hostelería, agricultura y comercio, que los empleadores tuvieran hasta 170 horas de las 1.712 anuales para distribuirlas con flexibilidad y cubrir los picos de actividad típicos del sector. En cuanto a la media jornada y las horas extra, no se han abordado cambios en esta propuesta de Trabajo.
La segunda propuesta del Ministerio es el endurecimiento de las sanciones a las empresas que incumplan la jornada laboral en cuestiones de salud y seguridad de los trabajadores. Según el borrador, se plantea multar con hasta 10.000 euros por persona trabajadora a las empresas que no cumplan con el registro horario y la reducción de la jornada semanal máxima. Esta propuesta también ha sido rechazada por la CEOE y el Ministerio se ha comprometido a revisarlas para la reunión del próximo lunes 15 de julio.
Otro dato importante a resaltar de esta propuesta es que la reducción de la jornada laboral no implicará ningún tipo de reducción salarial. Esto implica que habrá una subida del salario por hora trabajada, un aumento que el Gobierno no quiere que sea absorbido con las subidas salariales pactadas en convenio, lo cual la patronal lo rechaza completamente, pues consideran que, si se rompe la jornada laboral establecida, debería decaer el convenio colectivo íntegramente.
En líneas generales, el Gobierno ha llevado a cabo esta propuesta porque consideran que la reducción de la jornada laboral contribuirá a una mejora de la conciliación laboral y familiar, así como en un aumento de la productividad. De momento, las posturas están muy alejadas entre el Ministerio de Trabajo y la patronal para llegar a un acuerdo, interviniendo el Ministerio de Economía para reclamar una reforma con consenso, asentándose sobre cesiones a la patronal como las bolsas de trabajo o el periodo transitorio.
¿Qué implicaciones tiene para el sector del congelado? Simón Raúl Moreno, presidente de Frozen España, afirma que la reducción de la jornada laboral afectaría drásticamente a la productividad en la fabricación y distribución de producto congelado, aumentando los costes: “El problema principal que tienen las empresas fabricantes con la reducción, es que el horario, el ritmo de trabajo y de producción lo marcan las máquinas. Por lo tanto, si el horario de trabajo de las personas se reduce, la cantidad fabricada se verá reducida. En el aspecto de la distribución, que un conductor tenga menos horas para repartir, reducirá la cantidad total de producto repartido. Todo esto implica que el sector del congelado vea reducida su productividad, así como un aumento en los costes de producción y distribución”.